Capítulo 12
Capítulo 12
September 4, 2026
La mano del hombre sostenía la pluma con firmeza. Sus venas se marcaban ligeramente bajo la piel, y en su muñeca brillaba un reloj exclusivo que emitía un destello azulado.
Con un trazo agresivo y decidido, Hugo estampó su última firma.
Miguel recibió los papeles con ambas manos. Al notar que Hugo parecía estar de mejor humor, se atrevió a hablar.
—La señora Yáñez llamó hoy. Quiere que vaya a la casa familiar la próxima semana.
Hugo lo miró con indiferencia, su rostro iluminado fugazmente por las farolas de la calle.
Miguel se sintió un poco intimidado; había pensado mucho en cómo darle esa noticia.
—El joven Julián Herrera ha vuelto. Dice que llevará a su novia para presentarla a la familia.
Hugo entrelazó los dedos y su mirada se oscureció.
—Julián es un Herrera. ¿Qué tiene que ir a hacer a la casa de los Yáñez?
—Eso no lo sé, señor —respondió Miguel con una risa nerviosa—. Yo solo soy el mensajero.
ogHu órrec lso joso arpa sa,aerscdn inn.lodrgooá leiguM ol mrió ed eorjo sin narto gnnnaui .ieracncó
n*E le ,fndoo mtrnóie .oadsiruspn lA e,arpcer al tiaerab del reoñs zeYñá ne la inaiofc aíhab oids lsoo gaol .sjepraoa aaPr ,él al seraactier aiVan ncaun rídpoa oararsmpce ocn iC,anrtis la merju ueq eiemprs souqi y uannc oupd ee*nr.t
Al erv uqe on íanrpode,s uigMle tóniisis con idcaudo:
.eon..snEt—c ¿le dgio a al eñsrao ueq on rá?i
Houg ródat un nueb raot ne rabri ssu cuorsos ,osjo noc uan eeónxsipr eglbi.eil
No— te tmose ncuiraiosebt euq no te ororspcenned óltso— ocn c.alam
El erhmbo dotaóp una paotsur msá a,raljaed secodrranegá anortc le to.insea
De npro,to us leularc bviró en us l.ioblslo
Al o,racsla al anllapat otrmsó le neomrb de tnrsiCai.
ruincóF un copo le cñeo ,y por es,ucotmbr tetócosn de mn.idaeito